Un ERP, una plataforma SaaS, una aplicación de recursos humanos, un software sanitario, un marketplace, una solución de inteligencia artificial, un sistema de facturación o una plataforma de pagos tienen algo en común: todos son software, pero no todos están sometidos a las mismas leyes.
La normativa que afecta a un producto tecnológico depende de muchos factores. Importa qué hace el software, qué funcionalidades incorpora, qué datos trata, quiénes son sus clientes, dónde opera, cómo se comercializa o si utiliza inteligencia artificial.
En determinados casos, incluso el tamaño o la facturación de la empresa pueden cambiar las obligaciones aplicables.
Esto nos lleva a una pregunta que cada vez resulta más difícil de responder:
¿Qué legislación española y europea aplica realmente a mi software?
Para ayudar a responderla, en Legal & Digital Auditors hemos desarrollado LexScope · Regulatory Applicability Engine.
LexScope es una aplicación web de autodiagnóstico diseñada para determinar el perímetro regulatorio de un producto de software.
Su planteamiento es sencillo: en lugar de mostrar decenas de leyes y esperar que el usuario determine cuáles le afectan, LexScope analiza primero cómo es el software y, a partir de sus características, identifica qué normativa puede resultar aplicable.
LexScope es motor gratuito de aplicabilidad normativa específicamente diseñado para software en España y la Unión Europea.
63 normas en un único diagnóstico, inclusión de legislación española además de europea, identificación de 57 normas con requisitos técnicos auditables, y separación entre sanción directa, acceso al mercado, riesgo contractual y riesgo trasladado al cliente.
LexScope no analiza una ley para decirte si la cumples. Analiza tu software para decirte primero qué leyes tienes que cumplir.
¿Cómo funciona LexScope?
El diagnóstico comienza con ocho bloques de preguntas destinados a construir el perfil del producto y de la organización.
LexScope analiza el tamaño y facturación de la empresa, el tipo de software, sus funcionalidades, la forma de entrega, los clientes y territorios donde opera, el tratamiento de datos personales, la utilización de inteligencia artificial y las medidas de cumplimiento que la organización ya tiene implantadas y documentadas.
Con estas respuestas entra en funcionamiento el motor de aplicabilidad de LexScope.
Actualmente incorpora 63 normas españolas y europeas, distribuidas entre regulación de producto, homologaciones y normativa sectorial, sector y cadena de suministro, obligaciones de la empresa como empleador, fiscalidad, consumo y mercado digital, protección de datos e inteligencia artificial.
Mucho más que un buscador de legislación
LexScope no es simplemente una base de datos de leyes.
Cada una de las 63 normas dispone de su propia regla de activación.
Una norma puede resultar aplicable por una característica concreta del producto. Otras necesitan que concurran varias circunstancias simultáneamente.
El tipo de software, una funcionalidad determinada, el territorio donde se encuentran los clientes, la actividad desarrollada o determinados umbrales de tamaño y facturación pueden cambiar completamente el resultado.
Por eso LexScope no pretende responder únicamente a la pregunta:
“¿Qué leyes existen relacionadas con el software?”
Intenta responder a algo mucho más concreto:
“Teniendo en cuenta cómo es mi software, ¿qué normas pueden aplicarle y por qué?”
Saber qué norma aplica es solo el principio
Cuando LexScope identifica una norma potencialmente aplicable, no se limita a mostrar su nombre.
El informe explica qué norma es, cuál es su base legal, desde cuándo resulta exigible, por qué se ha activado, quién puede resultar responsable y cuáles son sus posibles consecuencias.
También identifica si esa normativa contiene requisitos técnicos que pueden verificarse sobre el propio software.
Además, las explicaciones se adaptan a las respuestas introducidas. Una misma norma puede afectar de manera diferente dependiendo de las características del producto o del papel que desempeñe la empresa.
El objetivo es pasar de:
“Esta ley podría afectarme.”
a algo mucho más útil:
“Esta norma aparece porque mi software tiene estas características, estas son las obligaciones que debo analizar y estas pueden ser sus consecuencias.”
No todo riesgo regulatorio es una multa
Este es uno de los principios fundamentales sobre los que hemos construido LexScope.
Podríamos sumar todos los importes máximos contemplados en las diferentes normas y presentar una enorme cifra como supuesto “riesgo regulatorio”.
Pero hacerlo sería incorrecto.
LexScope diferencia las consecuencias en cuatro vías distintas.
Sanción administrativa directa
Son los casos en los que una multa o sanción administrativa puede recaer directamente sobre el fabricante o la organización responsable.
Homologación y acceso al mercado
En determinadas normas la principal consecuencia no es una multa.
Puede existir algo mucho más importante para el negocio: sin cumplir determinados requisitos, el producto puede no poder comercializarse o acceder legalmente al mercado.
Riesgo contractual
También existen obligaciones cuyo incumplimiento puede generar consecuencias en las relaciones con clientes, proveedores u otras contrapartes.
En estos casos, el problema puede aparecer por vía contractual sin necesidad de que exista previamente un procedimiento administrativo sancionador.
Riesgo trasladado al cliente
Esta cuarta categoría es especialmente importante para los fabricantes de software.
Existen normas que pueden no sancionar directamente al desarrollador, sino al cliente que utiliza el software.
Pero eso no significa que el riesgo desaparezca.
Si nuestro producto provoca o facilita que un cliente incumpla una obligación legal, el problema puede regresar posteriormente mediante reclamaciones, responsabilidad contractual, exigencias de adaptación o pérdida del cliente.
Por este motivo, LexScope muestra estas cuatro categorías de forma separada y no las suma artificialmente en una única cifra.
También te decimos qué normas NO te aplican
Esta es una de las características más interesantes de LexScope.
Un buen análisis de aplicabilidad no debería limitarse a indicar las normas que actualmente pueden afectar al producto.
También debería responder a otra pregunta:
¿Qué tendría que cambiar en mi software para que me aplicasen otras normas?
LexScope analiza las respuestas no seleccionadas y determina qué normativa adicional podría activarse si cambiara alguna característica del producto.
Incorporar una nueva funcionalidad, utilizar inteligencia artificial, entrar en otro territorio o comenzar una actividad regulada puede modificar significativamente el mapa normativo.
Por eso LexScope también puede utilizarse como una herramienta de anticipación regulatoria ante la evolución futura del software.
Detectar situaciones que pueden cambiar el resultado
LexScope incorpora reglas de coherencia para detectar respuestas que pueden dejar determinadas ramas regulatorias pendientes de concretar.
Por ejemplo, determinadas combinaciones relacionadas con software sanitario, inteligencia artificial, dispositivos físicos o territorios específicos pueden requerir información adicional antes de considerar cerrado el mapa regulatorio.
Cuando ocurre, LexScope lo identifica.
El informe proporciona además una orientación sobre por dónde empezar, teniendo en cuenta factores como la proximidad de las fechas de exigibilidad, el coste de remediación y la reversibilidad del posible impacto.
57 de las 63 normas contienen requisitos técnicos auditables
Este dato explica buena parte de la filosofía de LexScope.
La regulación del software ya no es exclusivamente una cuestión jurídica.
Muchas obligaciones legales terminan convirtiéndose en requisitos que afectan directamente al diseño o funcionamiento del producto.
Seguridad, trazabilidad, registros, accesibilidad, identificación, conservación de información, gestión de vulnerabilidades, documentación o inteligencia artificial pueden convertirse en requisitos técnicamente verificables.
De las 63 normas actualmente incorporadas en LexScope, 57 contienen requisitos técnicos auditables.
Y aquí existe una diferencia fundamental.
Una cosa es identificar que una obligación existe.
Otra muy diferente es comprobar técnicamente que el software realmente la cumple.
Precisamente este segundo ámbito constituye el perímetro natural de una posterior auditoría informática del producto.
Un catálogo normativo completo
LexScope no se limita al resultado personalizado del diagnóstico.
La herramienta permite consultar y descargar un catálogo de aproximadamente 52 páginas con las 63 normas incorporadas en el motor.
Para cada norma se incluye información sobre su base legal, exigibilidad, ámbito de aplicación, responsable, requisitos básicos verificables y sanción o consecuencia.
También se indica si contiene requisitos técnicos auditables.
Cada ficha incorpora además referencias a fuentes oficiales mediante identificadores BOE o CELEX.
Y LexScope declara el estado de contraste de la información.
Porque en materia regulatoria consideramos fundamental diferenciar aquello que ha sido contrastado de aquello que todavía requiere verificación.
Lo que no está verificado, se dice.
Privacidad desde el diseño
Para realizar un diagnóstico útil puede ser necesario proporcionar información relevante sobre el software y la organización.
Por eso LexScope realiza el cálculo íntegramente en el navegador del usuario.
Las respuestas introducidas durante el diagnóstico no salen del dispositivo ni son almacenadas por LexScope.
Solo existe transmisión de información cuando el usuario decide voluntariamente utilizar el formulario de contacto para solicitar información o una revisión profesional.
¿LexScope sustituye una auditoría o un asesoramiento jurídico?
No.
LexScope es una herramienta de autodiagnóstico y determinación inicial del perímetro regulatorio.
No predice cuál será el importe efectivo de una posible sanción.
Tampoco constituye asesoramiento jurídico, auditoría, evaluación de conformidad ni dictamen pericial, ni sustituye el análisis individualizado que determinados productos u organizaciones pueden necesitar.
Su finalidad es diferente:
Ayudar a determinar qué debemos analizar y por qué.
LexScope transforma una pregunta enormemente abierta:
“¿Qué leyes aplican a mi software?”
en un mapa mucho más concreto:
Qué normas pueden afectarme → por qué → desde cuándo → qué obligaciones generan → quién responde → qué consecuencias existen → qué requisitos pueden auditarse → y por dónde debería empezar.
63 normas. 8 bloques de preguntas. Un mapa regulatorio de tu software.
La regulación tecnológica es cada vez más extensa.
Y el software tampoco permanece estático.
Nuevas funcionalidades, nuevos clientes, nuevos mercados, inteligencia artificial, nuevas integraciones o nuevas formas de utilizar los datos pueden modificar su perímetro regulatorio.
Por eso, antes de comenzar un proyecto de compliance, adecuación o auditoría, creemos que existe una pregunta previa fundamental:
¿Sabemos realmente qué tenemos que cumplir?
Cuando tengas los resultados envíanoslo y nos pondremos en contacto. Prueba LexScope Aquí
