Deloitte Legal, EJASO ETL y Legal Auditors analizan en AUSAPE el papel del peritaje informático en los proyectos ERP

La transformación digital ha convertido a los sistemas ERP en el núcleo de funcionamiento de la mayoría de las organizaciones. Finanzas, compras, logística, producción, recursos humanos, mantenimiento o ventas dependen hoy de plataformas que soportan procesos críticos del negocio. Precisamente por ello, cuando un proyecto de implantación no evoluciona según lo previsto, las consecuencias económicas y operativas pueden ser muy relevantes.

Con este objetivo se celebró recientemente una jornada organizada por AUSAPE, en la que abogados especializados en litigios tecnológicos y peritos informáticos analizaron las principales causas que originan los conflictos en proyectos ERP y, sobre todo, las mejores prácticas para prevenirlos. Aunque el debate partió de la experiencia en grandes implantaciones, las conclusiones son perfectamente extrapolables a cualquier solución ERP del mercado, ya sea SAP, Microsoft Dynamics 365, Oracle ERP Cloud, Odoo, Sage X3, Infor, IFS, Unit4, NetSuite u otras plataformas empresariales.

El problema rara vez es el ERP.

Uno de los primeros mensajes de la jornada fue especialmente importante.

Con demasiada frecuencia se identifica un proyecto fallido con un supuesto problema del software implantado. Sin embargo, la experiencia acumulada en numerosos procedimientos judiciales demuestra que, en la inmensa mayoría de los casos, el origen del conflicto no reside en la tecnología, sino en la gestión del propio proyecto.

Los ERP actuales son plataformas maduras, consolidadas y utilizadas diariamente por miles de organizaciones en todo el mundo. Cuando aparecen problemas graves, normalmente están relacionados con aspectos como:

  • definición insuficiente del alcance funcional;
  • expectativas diferentes entre cliente y proveedor;
  • planificación poco realista;
  • cambios continuos sin control;
  • falta de participación de los usuarios clave;
  • deficiente calidad de los datos;
  • documentación insuficiente;
  • ausencia de mecanismos de gobierno del proyecto.

En otras palabras, el éxito de un ERP depende tanto de la tecnología como de la forma en que se dirige su implantación.

La documentación es la mejor herramienta para prevenir conflictos

Uno de los aspectos más destacados durante la jornada fue la enorme importancia de la documentación generada durante el proyecto.

En muchos casos, cuando surge un conflicto, las partes recuerdan los hechos de forma completamente distinta. Sin embargo, los tribunales no resuelven controversias sobre percepciones, sino sobre evidencias.

Actas de reuniones.

Documentos funcionales.

Diseños técnicos.

Aprobaciones.

Pruebas de usuario.

Planes de migración.

Registros de incidencias.

Correos electrónicos.

Solicitudes de cambio.

Comités de seguimiento.

Todo ello constituye la memoria objetiva del proyecto y permite reconstruir posteriormente qué ocurrió, cuándo ocurrió y quién adoptó cada decisión.

Una documentación adecuada no solo facilita la gestión diaria del proyecto, sino que puede convertirse en el principal elemento de prueba si finalmente surge una controversia.

La gobernanza del proyecto resulta tan importante como el contrato

Otra de las conclusiones compartidas durante la jornada fue que muchas organizaciones dedican semanas a negociar contratos muy detallados, pero apenas invierten esfuerzo en definir un modelo sólido de gobernanza.

Sin embargo, durante la ejecución del proyecto es precisamente la gobernanza la que genera la mayor parte de las evidencias.

Una buena gobernanza implica:

  • definición clara de responsabilidades;
  • comités periódicos;
  • seguimiento de riesgos;
  • control de cambios;
  • aprobación formal de entregables;
  • gestión de incidencias;
  • trazabilidad de decisiones.

Cuando estos mecanismos funcionan correctamente, disminuyen considerablemente las posibilidades de que aparezcan conflictos importantes.

La trazabilidad marca la diferencia

Una de las ideas repetidas durante toda la jornada fue que cada requisito funcional debería poder seguirse desde su definición inicial hasta su aceptación final.

Idealmente, cualquier organización debería ser capaz de responder preguntas como:

  • ¿Quién solicitó esta funcionalidad?
  • ¿Cuándo fue aprobada?
  • ¿Cómo fue diseñada?
  • ¿Qué desarrollo la implementó?
  • ¿Qué pruebas se realizaron?
  • ¿Quién validó el resultado?
  • ¿Cuándo entró en producción?

Esta trazabilidad constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier análisis pericial.

Los conflictos deben analizarse desde ambas perspectivas

Otro aspecto especialmente interesante fue analizar el proyecto tanto desde el punto de vista del cliente como del proveedor.

Desde la perspectiva del cliente resulta esencial conservar evidencia de los incumplimientos detectados, las advertencias realizadas y el impacto producido sobre el negocio.

Desde la perspectiva del integrador, resulta igualmente importante acreditar la correcta aplicación de la metodología de implantación, la participación activa del cliente, la aprobación de entregables y la gestión formal de los cambios solicitados.

En la práctica, los proyectos ERP son colaborativos por naturaleza. El éxito o el fracaso rara vez puede atribuirse exclusivamente a una de las partes.

La evidencia electrónica adquiere un papel protagonista

Los proyectos ERP generan hoy una enorme cantidad de información digital.

Herramientas de gestión de proyectos.

Repositorios documentales.

Plataformas colaborativas.

Sistemas de seguimiento de incidencias.

Versionado de documentos.

Correos electrónicos.

Chats corporativos.

Registros de auditoría.

Toda esta información puede convertirse en una evidencia de enorme valor siempre que se preserve adecuadamente su integridad y autenticidad.

Cada vez resulta más habitual que los procedimientos judiciales incorporen este tipo de evidencias técnicas como parte esencial del análisis pericial.

La prevención continúa siendo la mejor estrategia

Quizá la conclusión más importante de toda la jornada fue que la mayoría de los litigios podrían evitarse si las organizaciones incorporaran desde el inicio determinadas buenas prácticas.

Entre ellas destacan:

  • definir claramente el alcance funcional;
  • establecer criterios objetivos de aceptación;
  • formalizar todos los cambios;
  • documentar las decisiones relevantes;
  • conservar toda la evidencia generada;
  • realizar revisiones periódicas del proyecto;
  • mantener una comunicación transparente entre todas las partes.

Estas medidas no solo reducen significativamente el riesgo jurídico, sino que además incrementan notablemente las probabilidades de éxito de cualquier implantación.

¿Está su organización preparada para afrontar un conflicto?

Durante la jornada también se presentó un sencillo ejercicio de reflexión que cualquier organización debería plantearse antes de iniciar un procedimiento judicial relacionado con un proyecto ERP.

Test de suficiencia probatoria

Antes de acudir a los tribunales, conviene responder afirmativamente a estas preguntas:

  1. ¿Dispongo de documentación creada durante el desarrollo normal del proyecto y no elaborada posteriormente para justificar una reclamación?
  2. ¿Puedo relacionar cada incumplimiento con un requisito funcional o contractual previamente acordado?
  3. ¿Existe una relación clara entre el incumplimiento detectado y el perjuicio económico u operativo sufrido?
  4. ¿Mi propia actuación durante el proyecto no contradice la posición que ahora pretendo defender?
  5. ¿Las evidencias electrónicas conservan su integridad y pueden acreditarse técnicamente?
  6. ¿Soy capaz de cuantificar objetivamente el daño sufrido o el trabajo realmente ejecutado?
  7. ¿Un análisis técnico independiente confirma que el caso resulta sólido desde el punto de vista pericial?

Responder negativamente a varias de estas cuestiones constituye una señal de alerta que debería llevar a reforzar previamente la base documental antes de iniciar cualquier reclamación.

Conclusión

Los proyectos ERP representan algunas de las iniciativas tecnológicas más complejas que afrontan actualmente las organizaciones. Su éxito depende tanto de la calidad de la solución implantada como de la capacidad de todas las partes para gestionar adecuadamente el alcance, la comunicación, la documentación y la toma de decisiones.

La experiencia demuestra que los mejores proyectos no son aquellos que nunca encuentran dificultades, sino aquellos que generan una trazabilidad completa de todo lo que sucede durante su ejecución. Esa trazabilidad no solo facilita la gestión diaria del proyecto, sino que constituye la mejor garantía para prevenir conflictos y, en caso de que estos lleguen a producirse, disponer de las evidencias necesarias para defender objetivamente la posición de cada parte.

En definitiva, la mejor estrategia para evitar un litigio no consiste en preparar una buena defensa cuando aparece el conflicto, sino en gestionar el proyecto desde el primer día como si cada decisión pudiera tener que explicarse algún día ante un tercero independiente. Esa cultura de la evidencia, de la gobernanza y de la trazabilidad es, probablemente, una de las mayores garantías de éxito para cualquier implantación ERP.

En este enlace tiene la grabación del evento

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