Control 8.25 de ISO 27001: Ciclo de vida de desarrollo seguro

En un entorno cada vez más digital, la seguridad de la información ya no depende únicamente de firewalls o antivirus. Una gran parte de los incidentes de seguridad tienen su origen en errores de diseño, programación o mantenimiento del software. Para abordar este riesgo, la norma ISO/IEC 27001 incluye el Control 8.25 – Ciclo de vida de desarrollo seguro, cuyo objetivo es integrar la seguridad en todas las fases del desarrollo de software y sistemas.

En este artículo explicamos en qué consiste este control, por qué es importante y cómo puede aplicarse de forma práctica en organizaciones de distintos tamaños.

¿Qué es el Control 8.25?

El Control 8.25 exige que la organización defina y aplique normas para el desarrollo seguro de software y sistemas. Esto significa que la seguridad no debe añadirse al final del proyecto, sino formar parte del proceso desde el inicio y mantenerse durante toda la vida útil del sistema.

Este control no se limita únicamente a la creación de nuevos productos, sino que también se aplica a modificaciones, actualizaciones, configuraciones, automatizaciones y cualquier otro desarrollo que pueda afectar a la seguridad de la información.

El ciclo de vida del desarrollo

El desarrollo de software y sistemas suele organizarse en un ciclo de vida que incluye varias fases:

  • Análisis de requisitos
  • Diseño de la solución
  • Desarrollo o implementación
  • Pruebas
  • Despliegue
  • Mantenimiento

El control 8.25 parte de la idea de que la seguridad debe estar presente en todas estas etapas. Además, el ciclo de vida no termina cuando el sistema entra en producción, sino que continúa con la instalación de parches, correcciones y mejoras.

¿Todas las organizaciones desarrollan software?

No todas las organizaciones desarrollan software desde cero, pero prácticamente todas participan de alguna forma en su ciclo de vida. Algunas crean soluciones propias o para clientes, mientras que otras adquieren software de terceros y lo configuran, integran o mantienen.

Incluso cuando el desarrollo se externaliza, la organización sigue siendo responsable de garantizar que se aplican criterios de desarrollo seguro. Por ello, el control 8.25 también abarca la relación con proveedores y terceros involucrados en actividades de desarrollo.

Normas para un desarrollo seguro

Para cumplir con este control, la organización debe establecer normas claras que regulen cómo se desarrollan y mantienen los sistemas. Estas normas deben evitar errores que puedan derivar en vulnerabilidades o incidentes de seguridad.

Entre los aspectos que suelen cubrirse se encuentran:

  • Definición adecuada de requisitos funcionales y de seguridad.
  • Principios de diseño seguro.
  • Buenas prácticas de programación para reducir vulnerabilidades.
  • Reglas para la externalización segura del desarrollo.
  • Gestión controlada de cambios y despliegues.

No se trata de crear documentación excesiva, sino de disponer de reglas claras y aplicables al contexto real de la organización.

Protección de los entornos de desarrollo

El desarrollo seguro no depende únicamente del código. También es fundamental proteger los entornos donde se trabaja. El control 8.25 destaca la necesidad de separar, al menos de forma lógica, los entornos de desarrollo, pruebas y producción.

Esta separación reduce el riesgo de accesos no autorizados, errores accidentales y uso indebido de información sensible, como datos reales en entornos de prueba.

Seguridad en las pruebas

Las pruebas son una fase clave del ciclo de vida del desarrollo. Además de verificar la funcionalidad, deben incluir aspectos de seguridad, especialmente cuando el sistema trata información sensible o soporta procesos críticos.

También es importante definir qué datos se utilizan para probar los sistemas y cómo se protegen, evitando el uso innecesario de información real o confidencial.

Aplicación en empresas de desarrollo de software

En empresas de desarrollo, el control 8.25 es especialmente relevante. En modelos SaaS, donde la empresa gestiona tanto el desarrollo como la operación del servicio, la seguridad debe integrarse de forma continua, incluyendo actualizaciones frecuentes y despliegues automatizados.

En soluciones on-premise, el foco está en entregar un producto desarrollado de forma segura y proporcionar al cliente guías claras para su operación y mantenimiento, evitando introducir riesgos en su infraestructura.

Aplicación en pequeñas empresas

En pequeñas empresas, este control debe aplicarse de forma proporcional. No es necesario implantar procesos complejos, pero sí asegurar que existen normas básicas, revisiones mínimas y separación razonable de entornos.

Prácticas sencillas como revisiones de código entre compañeros, pruebas antes de pasar a producción o control de accesos a repositorios pueden marcar una gran diferencia en la reducción de riesgos.

¿Cómo se evalúa en una auditoría?

Durante una auditoría ISO/IEC 27001, se revisará si la organización:

  • Ha definido normas de desarrollo seguro.
  • Aplica dichas normas en la práctica.
  • Ha asignado responsabilidades claras.
  • Integra la seguridad a lo largo del ciclo de vida del desarrollo.
  • Supervisa a los terceros involucrados cuando el desarrollo se externaliza.

Las evidencias pueden ser simples, como procedimientos breves, repositorios de código, registros de cambios o documentación técnica.

Conclusión

El control 8.25 no trata únicamente de escribir código seguro, sino de pensar la seguridad como parte natural del desarrollo. Integrar la seguridad en el ciclo de vida del software reduce vulnerabilidades, mejora la calidad de los sistemas y fortalece la confianza de clientes y usuarios.

Aplicado de forma coherente y proporcional, este control se convierte en una herramienta clave para construir software más seguro y sostenible en el tiempo.

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