El mercado de fusiones y adquisiciones en el sector del software atraviesa en 2025 uno de los momentos de mayor dinamismo desde el ciclo expansivo de 2021. El número de transacciones cerradas vuelve a situarse en niveles históricamente elevados, tanto en el ámbito global como en el mercado ibérico, lo que confirma que el software continúa siendo uno de los sectores más atractivos para el capital inversor. Sin embargo, esta reactivación no implica una vuelta al escenario de exuberancia anterior. El contexto actual es diferente: la financiación es más selectiva, los compradores son más rigurosos en sus análisis y las valoraciones se sustentan en variables mucho más técnicas y objetivas que en el pasado reciente.
Ahora el capital vuelve con fuerza
Durante el periodo 2021–2022 se observaron múltiplos extraordinariamente elevados impulsados por un entorno de tipos de interés bajos, abundante liquidez y expectativas de crecimiento acelerado tras la digitalización masiva provocada por la pandemia. Posteriormente, la subida de tipos y el endurecimiento monetario obligaron a una corrección relevante en los mercados, especialmente en Estados Unidos. En 2025 el capital vuelve con fuerza, pero bajo una lógica distinta: el crecimiento sigue siendo importante, pero ya no es suficiente por sí solo para justificar valoraciones elevadas. El mercado exige fundamentos sólidos, rentabilidad y calidad estructural del negocio.
El protagonista se apellida SaaS
El protagonismo del Enterprise SaaS en este nuevo ciclo es incuestionable. El modelo de software como servicio orientado a empresas se ha consolidado como el formato preferido por los inversores porque combina recurrencia, escalabilidad y capacidad de medición precisa del rendimiento. A diferencia del modelo tradicional de licencia perpetua o del desarrollo a medida, el SaaS permite generar ingresos recurrentes anuales (ARR), construir relaciones contractuales de largo plazo y mejorar progresivamente el margen operativo a medida que se incrementa la base de clientes. Este modelo aporta previsibilidad financiera, lo cual reduce la percepción de riesgo y facilita la financiación apalancada en operaciones de adquisición.
El Private Equity se ha convertido en el principal motor del actual ciclo de M&A en software. Los fondos están liderando operaciones de compra mayoritaria y estrategias de consolidación, apoyados en una mayor visibilidad macroeconómica y en la expectativa de una progresiva relajación monetaria. La lógica predominante es clara: adquirir compañías de software con potencial de mejora operativa, integrarlas en plataformas mayores y generar valor mediante sinergias comerciales, optimización de costes y profesionalización de la gestión. Esta estrategia, conocida como buy-and-build, está impulsando una parte significativa de las transacciones actuales y explica el regreso de operaciones de gran tamaño.
Europa vuelve
Paralelamente, se está produciendo una rotación de capital hacia Europa. La corrección de las valoraciones del software cotizado en Estados Unidos, tras la subida de tipos hasta 2024 y la normalización del crecimiento post-COVID, ha reducido el diferencial histórico de múltiplos entre ambos mercados. Europa, tradicionalmente considerada más conservadora en valoración, presenta ahora un equilibrio atractivo entre precio y calidad de activos. Esta convergencia ha incrementado el interés por operaciones transfronterizas y ha reforzado el papel del mercado europeo como destino de capital tecnológico.
Escala
En este entorno más maduro y profesionalizado, las variables determinantes para valorar un negocio digital se han concentrado en cuatro grandes pilares: escala, calidad del ingreso recurrente, rentabilidad y control del dato. Estas variables no solo influyen en el múltiplo aplicado, sino que determinan la percepción global de riesgo y la sostenibilidad del modelo de negocio.
La escala es hoy uno de los factores más relevantes en cualquier proceso de venta. El tamaño del negocio, medido en ingresos, base de clientes y estructura organizativa, reduce significativamente el riesgo percibido por el comprador. Una empresa con mayor escala dispone de mayor diversificación de ingresos, menor dependencia de clientes individuales, más capacidad de inversión en tecnología y marketing, y mejores economías de escala. Además, el tamaño permite absorber mejor shocks económicos o pérdidas puntuales de clientes sin comprometer la viabilidad del conjunto. Por esta razón, existe una clara prima por escala en el mercado actual: a mayor tamaño, mayor múltiplo, siempre que la estructura financiera sea coherente.
Ingresos recurrentes y rentabilidad
La calidad del ingreso recurrente constituye probablemente el elemento más determinante en la valoración de un negocio digital. No se trata únicamente de cuánto factura la empresa, sino de cómo lo hace. Los inversores analizan qué porcentaje de los ingresos es verdaderamente recurrente, cuál es la tasa de cancelación de clientes (churn), cuál es la retención neta de ingresos incluyendo ampliaciones de contrato (Net Revenue Retention), y cuál es la concentración de la cartera. Un negocio con contratos anuales renovables automáticamente, baja cancelación y capacidad de incrementar ingresos dentro de su base instalada ofrece una previsibilidad que justifica múltiplos superiores. Por el contrario, ingresos volátiles, dependientes de proyectos puntuales o concentrados en pocos clientes reducen drásticamente el atractivo de la operación.
La rentabilidad ha recuperado protagonismo tras el periodo de crecimiento a cualquier coste. El mercado actual valora especialmente la eficiencia operativa y la capacidad real de generar caja. Se analiza el margen EBITDA, el margen bruto, la estructura de costes y la relación entre el valor de vida del cliente (LTV) y el coste de adquisición (CAC). La métrica conocida como Rule of 40 —que suma el porcentaje de crecimiento anual y el margen EBITDA— se utiliza como referencia para evaluar el equilibrio entre expansión y rentabilidad. Un negocio que crece de forma sostenida y además mantiene márgenes razonables transmite una señal clara de sostenibilidad financiera. En un entorno donde la financiación ya no es ilimitada, la capacidad de autofinanciación y de generación de flujo de caja se ha convertido en un criterio esencial.
Dato e IA
El cuarto pilar, y cada vez más relevante, es el control del dato. En un contexto dominado por la inteligencia artificial y la automatización, el verdadero valor diferencial no reside únicamente en el código del software, sino en la información que gestiona y en la capacidad de explotarla. Las empresas que poseen bases de datos propias, estructuradas y protegidas cuentan con una ventaja competitiva significativa. El control del dato permite desarrollar algoritmos propios, mejorar la personalización del servicio, aumentar la fidelización del cliente y generar barreras de entrada difíciles de replicar. Además, en términos de valoración, los datos representan un activo intangible estratégico que puede incrementar el atractivo del negocio frente a competidores más fácilmente sustituibles.
Conclusiones
En conclusión, el mercado de M&A en software en 2025 es activo y dinámico, pero profundamente selectivo. Las valoraciones ya no se construyen sobre narrativas de crecimiento futuro sin respaldo, sino sobre fundamentos técnicos sólidos. La escala reduce el riesgo, la calidad del ingreso recurrente aporta estabilidad, la rentabilidad demuestra sostenibilidad y el control del dato genera ventaja competitiva estructural. Las empresas digitales que trabajen estratégicamente estos cuatro ejes no solo estarán mejor posicionadas para atraer inversión, sino que podrán defender con mayor solidez su valoración en un entorno cada vez más profesionalizado y exigente.
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