2026: Las tendencias de auditoría de software que toda empresa desarrolladora debe anticipar y aprovechar

El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para las empresas que desarrollan software. Ya no es suficiente “cumplir con la ley”: los requisitos normativos, de seguridad y de transparencia están convergiendo y exigiendo que las soluciones sean auditables, trazables, transparentes y resilientes. Para los fabricantes que entienden este cambio, 2026 ofrece una oportunidad única: transformar el cumplimiento en una ventaja competitiva sólida.

A continuación repasamos las grandes tendencias de auditoría de software para 2026, explicando por qué importan, qué implican a nivel práctico, y cómo pueden convertirse en oportunidades de mercado.

Ley Antifraude de software y VERI*FACTU: auditorías para estar “listos para inspección”

La Ley Antifraude de software lleva años en vigor, y el Reglamento SIF que desarrolla sus obligaciones técnicas lleva tiempo definiendo requisitos de inalterabilidad, trazabilidad, conservación y registro de eventos para sistemas de facturación. Aunque la obligación formal para muchos usuarios finales sucede en 2027, en 2026 ya se exige a los fabricantes demostrar que su producto cumple estos requisitos estructurales.

Auditar el software desde la perspectiva de la Ley Antifraude no solo reduce riesgos legales, sino que aporta una ventaja competitiva clara. Permite a los desarrolladores posicionarse como proveedores confiables ante despachos profesionales, grandes cuentas y partners que buscan soluciones robustas y respetuosas de la ley. Además, evita costes de adaptaciones de última hora y conflictos contractuales.

Facturación electrónica B2B: integrar cumplimiento y valor añadido

La implementación de la facturación electrónica entre empresas, impulsada por la Ley Crea y Crece y su desarrollo reglamentario, va más allá de un formato: introduce estados de factura, aceptación electrónica, trazabilidad completa y conservación de evidencias como nuevas piezas del ciclo de vida de una factura.

Para los desarrolladores, auditar y adaptar el software antes de que sea obligatorio significa entrar en el mercado con un producto preparado para el nuevo estándar, listo para integrarse con plataformas, automatizar control de cobros y ofrecer informes de cumplimiento. Esta preparación anticipada puede convertirse en un argumento de venta decisivo frente a competidores reactivos.

Registro horario digital reforzado: calidad del dato que importa en inspecciones

El registro horario obligatorio ha sido una realidad desde hace años. Sin embargo, las tendencias legislativas están moviendo el enfoque hacia la fiabilidad, inmutabilidad y defensa del dato en contextos de control o judiciales.

Auditar un módulo de registro horario desde una perspectiva legal y técnica permite al fabricante demostrar que su producto no solo recoge horas, sino que ofrece evidencias defendibles ante una inspección o litigio. Este nivel de robustez se traduce en confianza de clientes y en un argumento de valor frente a soluciones superficiales.

Ciberseguridad y NIS2: seguridad de software como requisito contractual

La Directiva NIS2 eleva el listón en gestión de riesgos, gobierno de la seguridad, continuidad operativa y notificación de incidentes para entidades esenciales e importantes. Aunque muchas empresas desarrolladoras no sean directamente obligadas por NIS2, en la práctica sus clientes sí lo están, y eso condiciona los requisitos que éstos exigen a sus proveedores.

Auditar los procesos, políticas y diseños de software bajo criterios compatibles con NIS2 no solo ayuda a mitigar riesgos reales, sino que posiciona a la empresa como un proveedor preparado para contratos con entidades reguladas. Es un paso necesario para ingresar en sectores sensibles o grandes clientes que exigen evidencias de gestión de riesgo.

ISO 27001: la certificación que marca diferencias en 2026

La certificación ISO 27001 se consolida en 2026 como uno de los activos más relevantes para cualquier empresa de desarrollo de software. No se trata solo de tener un certificado colgado en la pared: es una prueba externa, formal y auditada de que el fabricante gestiona la seguridad de la información, los riesgos tecnológicos y los controles de forma estructurada y sostenible.

ISO 27001, combinada con auditorías específicas de software, ofrece una señal de madurez que mejora la confianza de clientes empresariales, facilita procesos de due diligence y reduce el ciclo de ventas en mercados que hoy exigen garantías de seguridad, continuidad y control.

Cyber Resilience Act: el software como “producto seguro”

El Cyber Resilience Act introduce la idea de que el software, entendido como un producto con elementos digitales, tiene obligaciones de seguridad activas antes, durante y después de su comercialización. Esto incluye políticas de gestión de vulnerabilidades, actualizaciones de seguridad, pruebas y divulgación responsable.

Auditar el desarrollo y mantenimiento del software desde esta perspectiva permite integrar procesos de seguridad en el ciclo de vida de producto, reduciendo inconsistencias, errores críticos y costes de soporte. Además, genera confianza técnica y reputacional, diferenciando claramente a quienes adoptan prácticas de seguridad modernas frente a quienes no.

Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial: gobernanza y transparencia

El Reglamento Europeo de IA no se limita solo a gigantes tecnológicos. Afecta a cualquier software que integre automatización inteligente, modelos predictivos o elementos de decisión automatizada.

Auditar el uso de la IA implica clasificar los sistemas, documentar sus datos de entrenamiento y decisiones, establecer roles contractuales (como proveedor o integrador) y asegurar que los sistemas cumplen criterios de transparencia, calidad de datos y gestión de riesgos. Una empresa que afronta esto de forma proactiva no solo cumple la ley: transmite confianza y abre puertas en sectores corporativos y públicos que empiezan a exigir esta evidencia.

Data Act: arquitectura de datos como ventaja competitiva

El Data Act introduce derechos y obligaciones en torno al acceso, interoperabilidad y uso de datos generados por servicios y productos conectados. Para desarrolladores de software, esto supone revisar APIs, modelos de acceso a datos, condiciones contractuales y estructuras de rol de “data holder”.

Auditar el impacto del Data Act y adaptarse a estos requisitos permite ofrecer soluciones que respetan derechos de los usuarios y clientes, evitan conflictos contractuales y abren oportunidades de negocio basadas en servicios de datos y plataformas interoperables.

eIDAS 2.0 y accesibilidad digital: identidad y experiencia de usuario del futuro

La evolución del marco de identidad digital europea, especialmente con eIDAS 2.0 y las wallets de identidad, requiere que los sistemas de autenticación, firma y consentimiento se adapten a nuevas formas de verificación. Además, la accesibilidad digital se consolida como un criterio no solo legal, sino de mercado, especialmente en licitaciones, compras públicas y grandes clientes.

Auditar estos aspectos y adaptarlos con criterios sólidos permite ofrecer experiencias más inclusivas y seguras, facilitar integraciones futuras y anticiparse a requisitos que serán exigidos de forma recurrente en contratos.

DORA y el impacto en proveedores tecnológicos

Finalmente, aunque el reglamento DORA es específico para la resiliencia operativa digital de entidades financieras, su impacto se siente también en el ecosistema de proveedores. En 2026 veremos cómo muchas entidades financieras y fintech exigen a sus desarrolladores de software evidencias de resiliencia, continuidad y gestión de incidentes como condición contractual.

Auditar en esta dirección posiciona al fabricante para ingresar en mercados regulados de alto valor y con requisitos exigentes que, bien gestionados, se convierten en barreras de entrada frente a competidores menos preparados.

Conclusión

El 2026 es mucho más que un año de cumplimiento.
Es el año en que el software deja de ser solo código, para convertirse en un activo auditado, transparente, seguro y competitivo.

Auditar el software no solo reduce riesgos legales o técnicos.
Auditarlo con visión estratégica permite a las empresas desarrolladoras:
• vender mejor y más rápido,
• acceder a mercados regulados,
• justificar precios superiores,
• reducir conflictos contractuales,
• y demostrar madurez real frente a clientes y partners.

En este contexto, la auditoría de software y la adopción de estándares como ISO 27001 dejan de ser un “plus”.
Se convierten en un activo estratégico imprescindible.

Si quieres preparar tu empresa para 2026 de forma sólida y competitiva, ahora es el momento de actuar.

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